RESTAURANTE NIKO
Lo antiguo con historia.
Lo bueno de hacer largas caminantes domingueras es que al llegar el apetito es fácil de complacer, pero si encima lo haces con producto de calidad y bien elaborado, el festín puede ser como el de Babet en esa película legendaria…
Llegamos a Merkina-Xemein después de más de 25Km andados y la gusa aparecía como el perro de Paulov. Preguntamos a lugareños sobre diferentes alternativas de comida y quizás por proximidad elegimos el Vega en pleno centro del pueblo, calle Abesua , 2 y 946167528 como teléfono de contacto. ( Tomar nota por que es de apuntar) En el exterior ponía Vega, pero en el Interior Niko Jatetxea y es que un hombre canoso y con buena plata que transita el comedor antes de su apertura.
La chica que atiende, se llama Teresa y aunque más tarde nos enteramos que Niko, cocinero y propietario caso con una “Salitre” Chica de Ondarroa y tentó suerte montando restaurante allí, volvió a sus orígenes de Markina donde ofrece su buen hacer a quienes deciden elegirle.
Allí estábamos sentados Kellie Stewart y quien suscribe sentado y entre las numerosas ofertas que Teresa nos dio; Menú de 20€, Carta y Menú de 12€ optamos por una extraordinaria sopa de pescado que densita y con un pequeño exceso de pimentón, estaba de rechupete. Muy rica y en su punto. Kellie se decanto por una ensalada vistosa y saludable, para continuar con una pescadilla rebozada y yo con un filete de ternera que bien presentado y cocinado se deshacía en mi boca.
Hace mucho tiempo que no disfrutaba tanto de una comida…el sitio aunque algo antiguo poseía el encanto de las cosas con historia y recuerdos. La camarera amabilísima y atenta a todo lo que sucedía en el conocer.
En definitiva un lugar para apuntar y acudir. Esta puede ser una buena excusa para conocer Markina y de paso Xemein.
www.jabiercalle.com
martes, 9 de agosto de 2011
CAFE BRIÑAS BILBAO
CAFÉ BAR BRIÑAS
¿Por qué cuesta tanto una sonrisa?
En la calle Luis Briñas Esquina Pérez Galdós, la historia que aparente tener el nombre de este café no hace justicia. Y si hace años debió existir como muestran las fotos un café llamado Briñas el que hoy existe, siendo un lugar acogedor y bien ubicado, para mí no pasa del cinco, por eso a lo que tanta importancia doy…El trato humano, la actitud del personal…No puedo quejarme de nada, porque todo estaba correcto; el café correcto, el bollo también…pero creo que estas épocas de estrecheces… la manera de diferenciarse es dando algo mas…
Porque la Coca-Cola es la misma en este bar que en el de al lado y la forma en la que la ofrezcas hará que te elijan o te ignoren.
¿Por qué cuesta tanto una sonrisa?
www.jabiercalle.com
¿Por qué cuesta tanto una sonrisa?
En la calle Luis Briñas Esquina Pérez Galdós, la historia que aparente tener el nombre de este café no hace justicia. Y si hace años debió existir como muestran las fotos un café llamado Briñas el que hoy existe, siendo un lugar acogedor y bien ubicado, para mí no pasa del cinco, por eso a lo que tanta importancia doy…El trato humano, la actitud del personal…No puedo quejarme de nada, porque todo estaba correcto; el café correcto, el bollo también…pero creo que estas épocas de estrecheces… la manera de diferenciarse es dando algo mas…
Porque la Coca-Cola es la misma en este bar que en el de al lado y la forma en la que la ofrezcas hará que te elijan o te ignoren.
¿Por qué cuesta tanto una sonrisa?
www.jabiercalle.com
viernes, 5 de agosto de 2011
jueves, 4 de agosto de 2011
CAFETERIA NASABE BILBAO
Cuestan Poco, pero Valen Mucho
Nazario Eguia y Sáez de Buruaga nació en Durango y hoy dispone de una calle. La historia y los que la escriben cuenta que Nazario, el General Eguia fue un tipo despótico y de fuerte carácter. Se licencio como ingeniero militar en Zamora y después de pasar como Capitán General en Galicia creándose muchos enemigos fue la primera persona en recibir una carta-bomba que le apunto la mano derecha. Fue Fernando VII quien autorizo a Eguia a firmar con estampilla de tinta y cuenta que las huellas de la sangre derramada en el techo permanecieron durante mucho tiempo en su despacho hasta que las reformas propias del inmueble obligaron a pintar el florete de sangre. Nunca se pudo probar, pero todo apunta que un boticario de Vigo, fue quien con sus conocimientos, remitió esta misiva que le quito un brazo pero le dio más carácter.
Pues en Bilbao, tenemos una calle que honra o recuerda a este hombre. No seré yo quien le juzgue, pero quizás sea bueno poner calles con nombre genéricos y sugerentes que por mucho que nos manipulen en la historia y quienes la cuentan sean más “asépticas” Por ejemplo, Calle de La Paciencia, Paseo de la Memoria, Avenida del Futuro, Alameda de la Alegría, Rincón del Optimismo…supongo que será una osadía mas de las mías, pero oye….ahí queda.
¡Ah! Todo esto venia…por que disfrute mucho de un café con leche y un croissant en la Cafetería Nasabe que está en la Calle General Eguia 39 de Bilbao. Donde un señor canoso con rictus serio pero vacilón en el trato y próximo con la clientela me sirvió diligente mi desayuno por 2,50€
www.jabiercalle.com
Nazario Eguia y Sáez de Buruaga nació en Durango y hoy dispone de una calle. La historia y los que la escriben cuenta que Nazario, el General Eguia fue un tipo despótico y de fuerte carácter. Se licencio como ingeniero militar en Zamora y después de pasar como Capitán General en Galicia creándose muchos enemigos fue la primera persona en recibir una carta-bomba que le apunto la mano derecha. Fue Fernando VII quien autorizo a Eguia a firmar con estampilla de tinta y cuenta que las huellas de la sangre derramada en el techo permanecieron durante mucho tiempo en su despacho hasta que las reformas propias del inmueble obligaron a pintar el florete de sangre. Nunca se pudo probar, pero todo apunta que un boticario de Vigo, fue quien con sus conocimientos, remitió esta misiva que le quito un brazo pero le dio más carácter.
Pues en Bilbao, tenemos una calle que honra o recuerda a este hombre. No seré yo quien le juzgue, pero quizás sea bueno poner calles con nombre genéricos y sugerentes que por mucho que nos manipulen en la historia y quienes la cuentan sean más “asépticas” Por ejemplo, Calle de La Paciencia, Paseo de la Memoria, Avenida del Futuro, Alameda de la Alegría, Rincón del Optimismo…supongo que será una osadía mas de las mías, pero oye….ahí queda.
¡Ah! Todo esto venia…por que disfrute mucho de un café con leche y un croissant en la Cafetería Nasabe que está en la Calle General Eguia 39 de Bilbao. Donde un señor canoso con rictus serio pero vacilón en el trato y próximo con la clientela me sirvió diligente mi desayuno por 2,50€
www.jabiercalle.com
Mesa_y_Mantel_en_Artadi[1]
Cada día doy gracias a la vida que decía la canción... que me ha dado tanto. Esto que aquí se ve puede ser lo más material, pero lo que no se ve...lo esencial hace de un atardecer como este algo fascinante, y con mucho hechizo. Gracias
www.jabiercalle.com
www.jabiercalle.com
martes, 2 de agosto de 2011
Desde IRUN hasta DONOSTIA caminando con Kellie
Haciendo alusión a mi apellido y lo popular del caminar, me propongo cada semana una ruta y esta, siguiendo el propósito, aunque sea de manera desordenada de realizar el camino de Santiago por tierras Guipuzcoanas me lleva desde Irún hasta Donostia.
Me acompaña Kellie Stewart que con su delgado cuerpo muestra una fortaleza en resistencia y ritmo que me deja atrás.
El caminar es una forma excelente de ejercicio y los “expertos” dicen que es una actividad ideal. Lo puedes practicar en cualquier circunstancia y lugar. Esta flexibilidad está creando una adicción en mi, que cuando no la realizo me siento mal. Es además gratis, y no se necesitan entrenamientos ni habilidades especiales. Pero tiene más ventajas que percibo; vigoriza mi capacidad física, pero también mi capacidad mental y también la espiritual. Podría seguir argumentando razones, pero por encima de todas estaría la actitud…así que lo primero es querer y lo siguiente hacer…(¡ Pedro Pablo, anímate!)
Nos levantamos pronto y a las 07:20h salíamos desde Artadi por uno de los senderos que acercan hasta el puente de las vías. Cruzamos este y por las vías llegamos hasta la Estación de Zumaia, donde unos jóvenes resacosos vociferaban y otros murmullaban cariños ficticios con exceso de feromonas. Esto a Kellie, le llamo la atención, ya que en Irlanda, los bares cierran pronto y para las dos de la mañana, ya se retiran a sus aposentos.
El tren con su traqueteo nos va mostrando diversos paisajes de la costa y el interior Guipuzcoano y así pasamos por Zarautz, Orio, Usurbil, Errekalde, Añorga, Lugaritz y hasta Donosti llegamos en cuarenta minutos para hacer trasbordo en la Estación de Amara rumbo a Irún, pasando por Pasai, Lezo, Renteria y en otros cuarenta minutos llegamos a Irún.
Nada más salir de la estación, la flecha amarilla que indica el camino nos guía hacia Hondarribia y en su entrada Kellie posa contenta. ( No sé como lo hace esta chica, pero siempre sale con los ojos cerrados en las fotos, y eso que tiene un azul donde cualquier joven pudiera naufragar)
El navegador de mi nuevo reloj, marca la altitud, la velocidad, la distancia recorrida y el ritmo cardiaco. Vamos a buen ritmo y mi corazón bombea. Caminar favorece y fortalece el corazón, disminuye la presión arterial, así que con todo ese viento a favor, recibimos la brisa de las faldas del Jaizkibel.
El camino culebrea y poco a poco nos va subiendo. Una pareja de Múnich, unos valencianos, y unos andorranos son algunos de los peregrinos que encontramos por el camino que como nosotros van reptando por una senda cada vez mas empinada. En momentos se convierte en exigente pero al discurrir por zona sombría se hace más llevadera.
Hay varios tipos de marcha o caminata, la de baja intensidad que sería caminar un kilometro en quince minutos. La intensidad moderada baja a los doce minutos el kilometro recorrido y ya el de intensidad alta, para los el kilometro se lo hacen en ocho minutos. Pero conviene recordar que caminar, pasear, no es una competición, es algo para disfrutar, no debe ser una obligación, sino un placer.
Y con ese goce y tras casi tres horas de ascenso por el Jaizkibel y sus numerosos inquilinos fuimos hablando de Irlanda y “The Basque Country” En el camino y ascenso nos encontramos con muchos seteros que aprovechando las lluvias de Julio recogen la Xixa y el Hongo. En la foto que sacamos, se puede contemplar lo colorido de la Xixa y la grandiosidad de algunos hongos que salen justo cuando el sol aparece después de una buena lluvia.
El camino por Jaizkibel, es irregular y nos hace caminar con precaución. Hemos dejado atrás Guadalupe con su torre puntiaguda y un montón de ciclistas que peregrinos también nos pasan por todos los lados. Estamos alcanzando los 600 metros de altitud y las vistas son preciosas. Se divisa Hendaia y todo Txingudi. Ahora toca bajar, pero el camino empedrado nos obliga a bajar el ritmo, aunque hoy estamos apretando el acelerador y la intensidad es alta.
Nuestros pies no pierden contacto con el suelo, aunque más de un resbalón, nos damos. Conviene utilizar calzado ligero y flexible, que no pese más de medio kilo. Nunca conviene hacer una caminata con calzado, recién comprado…úsalo antes para que se vaya ajustando al pie.
Hemos dejado la desviación de Lezo y en un giro nos encontramos con la fuerza del paisaje con mar, llegamos Pasajes que están en fiesta y el ambiente, la música nos hacen acelerar el paso. En la bajada por las escaleras que hay nos encontramos con una cuadrilla de madrileñas que nos hacen unas fotos y nosotros queremos retratarlas así como aparecen aquí.
El adoquín empinando nos baja y el olor a salitre nos emociona. Hay un soniquete festivo de una peculiar regata de chicas que llama nuestra atención y la de todo pichichi que allí se encuentra.
La flecha amarilla, nos lleva hasta el embarcadero donde Kellie posa y el bote nos pasa a la otra orilla. Desde allí bordeamos todo el mar cantábrico que se muestra tranquilo, arriba el Faro de la Plata y a nuestra derecha la plenitud del Mar o La Mar como quieran llamar, pero el espectáculo es digno de parar y contemplar durante un rato. ¡Que bonito! Click foto al canto, aunque habrá imágenes que sin foto ni nada será difícil de olvidar.
Seguimos ascendiendo y nos encontramos con varios puentes que hacia la veces de acueducto y aunque no sabemos, suponemos que traerían el agua desde algún sitio alto hasta Pasaia.
Estamos cansados, aunque la brisa del mar nos acompañe y el sol se nos pegue. Kellie, esta roja como un tomate, pero en su cara esta la satisfacción de disfrutar del camino, de cada paso, yo también.
EL antiguo trazado del tranvía que unía Ategorrieta y Ulia nos sirve de camino. Allí en Ulia numerosas familias con hamacas y neveras de playa se disponen a disfrutar de un día festivo.
Una cómoda pista nos aparece y estimula nuestros oídos con el bullicio, el alboroto y la muisca de la playa de la Zurriola de San Sebastián. Es emocionante tras todo el esfuerzo y la caminata realizada ver que llegas a tu destino. La bajada es rápida y tras el paseo de la playa, el Kursal y el puente de Donostia, entremos en una frutería para reponer fuerzas y degustar unas ricas manzanas que nos dan la energía para volver a la estación de Amara y allí tomar el tren que nos devuelve al punto de origen, Zumaia y dos kilómetros más de subida hasta Artadi. Ufff, mereció la pena.
www.jabiercalle.com
Me acompaña Kellie Stewart que con su delgado cuerpo muestra una fortaleza en resistencia y ritmo que me deja atrás.
El caminar es una forma excelente de ejercicio y los “expertos” dicen que es una actividad ideal. Lo puedes practicar en cualquier circunstancia y lugar. Esta flexibilidad está creando una adicción en mi, que cuando no la realizo me siento mal. Es además gratis, y no se necesitan entrenamientos ni habilidades especiales. Pero tiene más ventajas que percibo; vigoriza mi capacidad física, pero también mi capacidad mental y también la espiritual. Podría seguir argumentando razones, pero por encima de todas estaría la actitud…así que lo primero es querer y lo siguiente hacer…(¡ Pedro Pablo, anímate!)
Nos levantamos pronto y a las 07:20h salíamos desde Artadi por uno de los senderos que acercan hasta el puente de las vías. Cruzamos este y por las vías llegamos hasta la Estación de Zumaia, donde unos jóvenes resacosos vociferaban y otros murmullaban cariños ficticios con exceso de feromonas. Esto a Kellie, le llamo la atención, ya que en Irlanda, los bares cierran pronto y para las dos de la mañana, ya se retiran a sus aposentos.
El tren con su traqueteo nos va mostrando diversos paisajes de la costa y el interior Guipuzcoano y así pasamos por Zarautz, Orio, Usurbil, Errekalde, Añorga, Lugaritz y hasta Donosti llegamos en cuarenta minutos para hacer trasbordo en la Estación de Amara rumbo a Irún, pasando por Pasai, Lezo, Renteria y en otros cuarenta minutos llegamos a Irún.
Nada más salir de la estación, la flecha amarilla que indica el camino nos guía hacia Hondarribia y en su entrada Kellie posa contenta. ( No sé como lo hace esta chica, pero siempre sale con los ojos cerrados en las fotos, y eso que tiene un azul donde cualquier joven pudiera naufragar)
El navegador de mi nuevo reloj, marca la altitud, la velocidad, la distancia recorrida y el ritmo cardiaco. Vamos a buen ritmo y mi corazón bombea. Caminar favorece y fortalece el corazón, disminuye la presión arterial, así que con todo ese viento a favor, recibimos la brisa de las faldas del Jaizkibel.
El camino culebrea y poco a poco nos va subiendo. Una pareja de Múnich, unos valencianos, y unos andorranos son algunos de los peregrinos que encontramos por el camino que como nosotros van reptando por una senda cada vez mas empinada. En momentos se convierte en exigente pero al discurrir por zona sombría se hace más llevadera.
Hay varios tipos de marcha o caminata, la de baja intensidad que sería caminar un kilometro en quince minutos. La intensidad moderada baja a los doce minutos el kilometro recorrido y ya el de intensidad alta, para los el kilometro se lo hacen en ocho minutos. Pero conviene recordar que caminar, pasear, no es una competición, es algo para disfrutar, no debe ser una obligación, sino un placer.
Y con ese goce y tras casi tres horas de ascenso por el Jaizkibel y sus numerosos inquilinos fuimos hablando de Irlanda y “The Basque Country” En el camino y ascenso nos encontramos con muchos seteros que aprovechando las lluvias de Julio recogen la Xixa y el Hongo. En la foto que sacamos, se puede contemplar lo colorido de la Xixa y la grandiosidad de algunos hongos que salen justo cuando el sol aparece después de una buena lluvia.
El camino por Jaizkibel, es irregular y nos hace caminar con precaución. Hemos dejado atrás Guadalupe con su torre puntiaguda y un montón de ciclistas que peregrinos también nos pasan por todos los lados. Estamos alcanzando los 600 metros de altitud y las vistas son preciosas. Se divisa Hendaia y todo Txingudi. Ahora toca bajar, pero el camino empedrado nos obliga a bajar el ritmo, aunque hoy estamos apretando el acelerador y la intensidad es alta.
Nuestros pies no pierden contacto con el suelo, aunque más de un resbalón, nos damos. Conviene utilizar calzado ligero y flexible, que no pese más de medio kilo. Nunca conviene hacer una caminata con calzado, recién comprado…úsalo antes para que se vaya ajustando al pie.
Hemos dejado la desviación de Lezo y en un giro nos encontramos con la fuerza del paisaje con mar, llegamos Pasajes que están en fiesta y el ambiente, la música nos hacen acelerar el paso. En la bajada por las escaleras que hay nos encontramos con una cuadrilla de madrileñas que nos hacen unas fotos y nosotros queremos retratarlas así como aparecen aquí.
El adoquín empinando nos baja y el olor a salitre nos emociona. Hay un soniquete festivo de una peculiar regata de chicas que llama nuestra atención y la de todo pichichi que allí se encuentra.
La flecha amarilla, nos lleva hasta el embarcadero donde Kellie posa y el bote nos pasa a la otra orilla. Desde allí bordeamos todo el mar cantábrico que se muestra tranquilo, arriba el Faro de la Plata y a nuestra derecha la plenitud del Mar o La Mar como quieran llamar, pero el espectáculo es digno de parar y contemplar durante un rato. ¡Que bonito! Click foto al canto, aunque habrá imágenes que sin foto ni nada será difícil de olvidar.
Seguimos ascendiendo y nos encontramos con varios puentes que hacia la veces de acueducto y aunque no sabemos, suponemos que traerían el agua desde algún sitio alto hasta Pasaia.
Estamos cansados, aunque la brisa del mar nos acompañe y el sol se nos pegue. Kellie, esta roja como un tomate, pero en su cara esta la satisfacción de disfrutar del camino, de cada paso, yo también.
EL antiguo trazado del tranvía que unía Ategorrieta y Ulia nos sirve de camino. Allí en Ulia numerosas familias con hamacas y neveras de playa se disponen a disfrutar de un día festivo.
Una cómoda pista nos aparece y estimula nuestros oídos con el bullicio, el alboroto y la muisca de la playa de la Zurriola de San Sebastián. Es emocionante tras todo el esfuerzo y la caminata realizada ver que llegas a tu destino. La bajada es rápida y tras el paseo de la playa, el Kursal y el puente de Donostia, entremos en una frutería para reponer fuerzas y degustar unas ricas manzanas que nos dan la energía para volver a la estación de Amara y allí tomar el tren que nos devuelve al punto de origen, Zumaia y dos kilómetros más de subida hasta Artadi. Ufff, mereció la pena.
www.jabiercalle.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





